Resúmenes | Conferencias

Música y pensamiento en un tiempo cero

Carmen Pardo Salgado

Universidad de Girona – España

En 1871 Friedrich Nietzsche compone su Fragment an sich, una obra para piano en la que al final de la página el filósofo escribe “da capo con malinconia”. No está indicado el número de repeticiones.

En 1893 Erik Satie compone Vexations, una obra de 152 notas que se repiten 840 veces. Ambas composiciones solicitan un ejercicio de escucha en el que se asiste a la ruptura de la lógica lineal y a la entrada en un tiempo cero. Este tiempo cero supondrá la posibilidad de explorar otros caminos para la escucha y el pensamiento.

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Una ontología de lo desigual: la música entre el ritmo orgánico y el tiempo no pulsado

Adrian Cangi

Universidad de Avellaneda

La música es una fuerza que organiza el pensamiento vital y el territorio sensible. No reproduce el mundo sonoro sino que libera de éste rasgos de expresión por el trabajo del espíritu: velocidades y lentitudes de un tiempo no pulsado. Un tiempo no pulsado nos pone en presencia de duraciones cualitativas y no coincidentes. Por oposición a la pareja “materia-forma” que se desplaza de lo simple a lo complejo, el par “materia-fuerza” se dispone de entrada en lo complejo, para poner en juego la relación entre el material elaborado y las fuerzas imperceptibles que lo atraviesan. Es este par el que se centra en la noción de “ritmo” que atraviesa la historia del pensamiento sonoro entre Richard Wagner y Morton Feldman, entre el rasgo sonoro rítmico puesto al servicio de la máquina sinfónica y la diferenciación rítmica como pensamiento sonoro vertical puesta al servicio de la experimentación sonora. La exploración de los ritmos dentro de la duración no es otra cosa que la génesis del movimiento. El ritmo, como oscilación fundamental, determina la duración de un plano de composición musical. Por ello, la génesis del ritmo coincide con la aparición y la expresión configurando el medio, la potencia de exploración y la orientación en el mundo a partir de posibles sonoros.

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Los Desafíos Epistemológicos de la Cognición Corporeizada a la Pedagogía Musical

Favio Shifres

Laboratorio para el Estudio de la Experiencia Musical – Facultad de Bellas Artes – Universidad Nacional de La Plata

Existe en Occidente un modo particular de trasmitir el conocimiento musical sistemático que ha recibido la denominación genérica de modelo conservatorio. Entre muchas otras propiedades, este modelo se caracteriza por un profundo anclaje en la notación musical con importantes consecuencias en las concepciones didácticas. Una de ellas es la división entre aspectos técnicos y expresivos que caracteriza gran parte de los enfoques pedagógicos para aprender a tocar un instrumento, particularmente a partir del siglo XIX. Sobre la misma noción se desarrolló durante las últimas décadas del siglo XX como rama de la psicología de la música el estudio de la ejecución musical expresiva como una manera particular en el que las personas construyen el sentido de la experiencia de tocar y escuchar música. La relación forjada entre notación musical y psicología a lo largo de ese desarrollo permitió que una psicología modelada por el lenguaje como sustrato básico del pensamiento y el significado, la psicología cognitiva, tuviera el soporte estructuralista que requería. Esto se debe a que el desarrollo del sistema de notación musical ha privilegiado ciertos aspectos de la música –particularmente las alturas utilizadas dentro de un determinado sistema tonal y las duraciones relativas de los sonidos sucesivos- a los que las disciplinas musicales que se desarrollaron a la zaga de dicho sistema de notación confirieron el estatus de estructurales.

No obstante, desde finales del siglo pasado, la psicología viene configurando un cambio radical de paradigma caracterizado por una noción de mente que excede la actividad meramente cerebral y se extiende al vínculo entre el sistema nervioso, el cuerpo y su entorno. A partir de trabajos pioneros como los de Humberto Maturana y Francisco Varela, entre muchos otros importantes científicos, la mente comienza a ser vista como un sistema complejo y el pensamiento no puede ser reducido a una serie de cómputos operados a partir de representaciones cerebrales del mundo.

En esta conferencia proponemos que este cambio de paradigma requiere identificar el compromiso corporal en el entendimiento musical vinculando el lenguaje musical (estructura y función) con las formas de hacer música más allá de las vinculaciones triviales, y que para ello es necesario replantear los problemas musicológicos relacionados con el hacer musical. En el marco de dicho planteo, es necesario replantear las categorías con las cuales se piensa – tanto en la psicología como en la pedagogía musical- los problemas de tocar música, y cómo se conciben los aspectos claves de los aprendizajes musicales. Por ejemplo, las categorías de técnica y expresión pierden así sus significados asumidos y por ende se requiere de otras nuevas que puedan generar modelos pedagógicos adecuados a otras ontologías musical, que trasciendan la noción de música como texto.