Resúmenes | Mesa “La música en su disponibilidad política”

Título: “A tres años de las revueltas árabes: la crítica del régimen, del sectarismo y de la desigualdad social en tres canciones de Ziad Rahbani”.

Autor: Kamal Cumsille Marzouka

Institución: Centro de Estudios Árabes, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile.

A tres años de iniciadas las revueltas que removieron todo el mundo árabe y derrocaron regímenes al menos en tres países, la presente ponencia se propone reflexionar en torno a la vigencia de tres canciones del multifacético artista libanés Ziad Rahbani, compuestas entre fines de los 70s y principios de los 80s, que suponen una crítica al “régimen” (como régimen de cosas, más allá del régimen político de turno, el régimen es un padecer de los países árabes en general), al sectarismo religioso, también como problema árabe (a pesar que en su contexto particular del Líbano en guerra civil desde 1975, este elemento juega un papel central en la lucha interna), y a la desigualdad social (algo que es una interpelación al inmovilismo de los políticos –tanto monárquicos como republicanos [en general dictaduras militares –a excepción del Líbano{en guerra civil}-]- en relación a este problema). La caída del régimen y el fin de la desigualdad social es lo que pedían los pueblos árabes al sublevarse en el año 2011. Hay regímenes que han caído, otros se han afirmado con más autoritarismo y poder regional, y otros, como Siria, aún tambalean en una especie de guerra civil que tiene mucho de similar con el mencionado conflicto del Líbano. En el actual estado de cosas, ha irrumpido la violencia sectaria tomando el lugar del bosque que no deja ver el árbol, y este es un problema que cruza interrumpidamente toda la historia de la política árabe. De manera que, como queremos proponer, las canciones de Ziad Rahbani a partir de las que queremos plantear nuestro análisis, a pesar de ser de los 70s y 80s, tienen plena vigencia para pensar los problemas actuales, así como también la poesía de la época (que a diferencia de la música, es suficientemente atendida por el arabismo actual, siendo que las sociedades árabes son tan “musicalizadas” como “poetizadas”). Las canciones cuyo discurso se analizará son: “Al Nizam” (El régimen), “Ya zaman el ta’ifiyya” (En los tiempos del sectarismo) y “Ana mush kafer” (Yo no soy hereje). Junto con ello, se intentará afirmar la importancia de atender la música para el estudio de las sociedades árabes.

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Título: “Aproximaciones a una creación musical post-utópica: el caso de Daniel Osorio”.

Autor: Fernanda Ortega

Entre las numerosas escuelas y corrientes estéticas aparecidas en la música docta a partir de las primeras décadas del siglo XX –que consideraré, extendiéndonos hasta nuestros días, como música contemporánea-, podemos seguir una cierta línea caracterizada por una visión crítica de las sociedades modernas y una concepción política del arte y la creación musical. Si revisamos los casos más emblemáticos, nos encontramos con compositores que fueron o han sido gran parte de su vida militantes activos y han buscado diversas formas de vincular sus convicciones políticas con su obra.

Esto considera un horizonte histórico de desarrollo, enmarcado por las transformaciones económicas, sociales, políticas y culturales acaecidas durante todo el siglo XX y los vertiginosos años de nuestro siglo XXI. En este sentido, lo que entendimos antes como un arte militante inmerso en ideologías partisanas que apelaban a utopías transformadoras, al llevarlo a nuestro contexto actual, nos vemos convocados a redefinir y resignificar la forma en que compositores activos y jóvenes creadores que reconocemos hoy como músicos con convicciones políticas, entienden como las posibilidades de un arte político, al encontrarse hoy con un completo giro en lo que respecta a los alcances de la relación entre arte, música y política.

Encontramos así, en la creación docta contemporánea chilena, intentos por recuperar un sentido político del arte, en un tiempo-espacio en que las utopías necesitan a su vez reconfigurarse, y en esto apelaré a la idea de un arte post-utópico que recojo de Jacques Rancière -quien se refiere al arte actual como un arte devenido modesto en cuanto a sus capacidades de transformar el mundo, a la vez que consciente de la singularidad de sus obras.

Me enfocaré en el compositor chileno Daniel Osorio (1971), tomando dos de sus obras. Por un lado, aK-Ka, compuesta dentro del lenguaje propio de la música contemporánea heredera de la nueva música en un sentido adorniano, que sigue una estética determinada, una utilización del material sonoro crítica de los propios procedimientos composicionales y un uso de los dispositivos tecnológicos conscientemente político. Por otro lado, Jaque, obra creada a partir de un contexto laboral y político específico, la cual deja de lado los códigos de la música contemporánea para posibilitar una experiencia sensible crítica.

“Música política, militante, de protesta, comprometida, canción social, nueva canción, de vanguardia, música identitaria, de proyección folklórica: muchas cuerdas para un mismo trompo…”

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Título: “Música política, militante, de protesta, comprometida, canción social, nueva canción, de vanguardia, música identitaria, de proyección folklórica: muchas cuerdas para un mismo trompo…”

Nombre: Jorge Martínez Ulloa

Institución: Facultad de Artes, Universidad de Chile

El horizonte de la llamada “música política” y todos sus derivaciones, negaciones y connotaciones, aparece como un gran contenedor de difusas y borrosas fronteras, lo que, históricamente, ha dado lugar para que grupos de poder político, monten operaciones de enmascaramiento y manipulación simbólica, con el objetivo (conciente o paraconciente) de difundir verbos y versos que, ideológicamente, encubran, velen y distorsionen, programas y sujetos políticos, manifiestos y esperanzas liberadoras, en acciones de prestigio espectacular y fruición masiva de significantes ambiguos, que refuerzan el dominio y el prestigio de esos mismos grupos sobre sectores subalternos. Por otra parte grupos y artistas, en este caso músicos, han podido gozar de los favores de estos grupos de poder, encubriéndose con una fraseología oportunista y revolucionaria, en la práctica cediendo a los más básicos mecanismos del “show business” , para garantizar los recursos necesarios a una reproducción económica y simbólica, financiera y de espacios de comunicación, tratando de aparecer como detentores de una legitimidad transformadora e identitaria.

La ponencia trata de seguir estos tentativos en varios casos ejemplares, hipotizando algunos mecanismos que posibilitarían estas operaciones de manipulación ideológica y estética, el estudio de los cuales permite una deconstrucción de los lazos que relacionan poder y mantención del mismo al prestigio estético e identitario. La metafísica de las nociones de “pueblo”, “persona”, “identidad nacional”, “lo popular” , consiente estas acciones de reproducción ideológica, así como la confusión entre forma y estructura, la negación de la fruición del arte como proceso liberador y desestabilizador y la negación de la idea de “comunidad“ como red comunicativa que sustancia el dispositivo de “obra“.

De manera inversa, pero recíproca, una cultura de lo superfluo, de la “micro-política”, de la post-utopía, pretende , desmontando la escenografía de la mascarada “populista” de esa llamada “música comprometida“, re-instalar el concepto del fin de la historia y la imposibilidad de la denuncia o de la rebelión, por lo menos la imposibilidad de la generalización y masividad de ésta y la aceptación del statu quo mercantilista, que en palabras de Marx: “encubre la verdad de las relaciones de personas en el mercado, de poseedores de fuerza de trabajo y poseedores de capital, como relaciones entre personas y cosas” . Este “fetichismo de la mercancía” operaría en el caso analizado, para encubrir las relaciones de poder que los productores de discursos simbólicos o “artistas” mantendrían con los poseedores de medios y recursos para posibilitar la reproducción masiva de sus fetiches estéticos y la reproducción de las condiciones que aseguren su dominio a los poderosos.

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